Todos los niños en edad infantil y adolescente tienen algunas demostraciones que podrían ser tildadas de trastornos o problemas leves de conducta, es parte de la maduración para convertirse en adultos. Todos en algún momento demuestran oposición a las normas, rebeldía, desobediencia, agresividad leve etc., el problema está cuando estos síntomas van a mayores y las demostraciones cruzan la raya de lo aceptable y comprensible. Los niños con trastornos de conducta van mucho más allá, en sus demostraciones negativas, que la mayoría de los niños de su edad.
Este tipo de trastornos están cada vez más identificados, extendidos y afectan a todos los estratos de la sociedad. Es importante conocer los tipos, las razones detrás de los mismos y cómo solucionarlos a tiempo ya que si no se cogen en edades tempranas pueden extenderse hasta la edad adulta y afectar las habilidades escolares, laborales y sociales de las personas, marcándoles de por vida.
Los trastornos de conducta más habituales son los siguientes:
- Trastorno de oposición desafiante: Se cree que uno de cada diez niños en edad escolar, podría sufrir de este problema que afecta normalmente a niños más que a niñas. Según los expertos, este trastorno viene generado por una combinación de factores biológicos y sociales.
Los síntomas más comunes son la desobediencia radical, ira, resentimiento, discusiones regulares con los adultos de su entorno, voluntad de molestar a los demás, baja autoestima, pataletas repetidas, impaciencia, sed de venganza, susceptibilidad…
Para considerar si un niño está afectado por este trastorno, este tipo de comportamiento debería de extenderse al menos a lo largo de 6 meses y debería afectar todas las áreas de su vida (personal, escolar, familiar etc.)
- Trastorno de la Conducta: Se emplea este término para los niños que desafían regularmente la autoridad y se portan “mal”. Este trastorno también se da más en niños que en niñas y suele ser un trastorno relacionado con los afectados por el Déficit de Atención e Hiperactividad.
Algunos de los síntomas más comunes son desobediencia a las reglas parentales o escolares, absentismo escolar, comportamiento cruel y agresivo hacia niños, animales y personas vulnerables (llegando al sadismo), violencia física, comportamientos criminales (robos, piromanía, vandalismo…), huídas del hogar, consumo de drogas, tabaco y alcohol a edades excesivamente tempranas…
Si no se corrige a tiempo este trastorno podría derivar en trastorno de personalidad antisocial en la edad adulta.
- Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad: Es un síndrome conductual bastante común ya que se cree que entre 2 y 5% de los niños sufre de él. Al igual que los anteriores trastornos, también es más común en los niños que en las niñas. Pero con el tratamiento adecuado los niños pueden llevar una vida completamente normal.
Los síntomas más comunes son la falta de atención, dificultad de concentración, no compleción de las tareas, impulsividad, impaciencia, tendencia a los accidentes y cuando hay hiperactividad asociada se le añade inquietud, nerviosismo y actividad permanentes. Lo más normal es que el déficit de atención venga acompañado de hiperactividad.
- Ansiedad: La ansiedad infantil se ha comenzado a diagnosticar o hablar hace relativamente poco pero es algo muy real. Los niños con ansiedad suelen estar carcomidos por preocupaciones catastróficas de las que se culpan personalmente. Se sienten raros e incomprendidos por culpa de sus ideas y preocupaciones abrumadoras. Estos pensamientos les generan sentimientos negativos y agobios que les bloquean y les impiden avanzar, lo cual puede afectar notablemente su vida social y su rendimiento escolar. Suelen tener gran miedo al fracaso y a la humillación pública. Algunos de los síntomas físicos más comunes son las náuseas, hiperventilación, mareos y/o ataques de pánico.
Es complicado diagnosticar la ansiedad ya que muchas veces los propios niños no quieren hablar de sus preocupaciones y temores por miedo al rechazo. Es importante identificar los síntomas antes de que afecten su vida de forma notable y los efectos sean difíciles de revertir. Para curarse, hay que comprender la razón detrás de la ansiedad y cómo combatirla. Una ansiedad tratada a tiempo es completamente curable y derivará en una persona adulta sana y equilibrada.
Si os parece que vuestro hijo puede sufrir de alguno de estos trastornos es importante que os pongáis en contacto con un especialista para que os ayude a diagnosticar la situación y contemplar las soluciones

