El TDAH no se cura, pero se puede llegar a convivir felizmente con él…”22¡¡Vamos, vamos!! ¡Que son las seis y veinte…! ¿Por qué los despertadores continúan durmiendo?Somnolienta, Nadia, mi hija menor me dice que anoche siguió la “lista de las cosas que hacer antes de dormir” pero que, cuando cogió el despertador para ponerlo en hora, salió corriendo hacia la tele porque oyó su anuncio favorito, “¡y ya, se me olvidó, mamá!” me dice apesadumbrada.¿Y tú, Leila? Le pregunto a la mayor. Leila afirma que lo puso en hora, pero que no se acordó de darle al botón de “ON”. ¡Vaya! Definitivamente, tenemos que buscar otra estrategia para que no se os olvide.
Esta noche repasaremos la lista de las “cosas que hacer” y veremos qué se nos ocurre para solucionar esto.Mientras desayuna, Leila pasea por el pasillo arriba y abajo. Le digo que intente sentarse pero se queja del tiempo que va a estar inmóvil después en el cole.
Se va acercando la hora de salir y le pido a Nadia que coja la cartera para marcharse rápidamente (menos mal que lo preparamos todo por la noche) y a Leila que les diga a los amigos invisibles con los que está hablando en su habitación que todos tienen que irse corriendo al “insti”. “Mamá”, me dice Nadia, “que no se te olvide que… Leila, ¿has cambiado el agua de los perritos?… Adiós mami.”Cada día, me parece un milagro que los tres salgan “más o menos” en hora.
Hoy, cuando están yendo hacia el coche me doy cuenta de que mi marido lleva la funda del teléfono vacía enganchada en el cinturón, dejándose el móvil encima del aparador.
Salgo corriendo para dárselo y le hago señas con la mano, como si hablara por teléfono. Él, asiente con la cabeza: “Que sí, que lo llevo”…Por fin, se han ido aunque, como siempre, justos de tiempo.
Origen: El TDAH no se cura
